sábado, 26 de febrero de 2011

Milenio Hidalgo (CULTURA) 06 marzo y 12 Febrero 2011


Arte joven de acá

Las posibilidades del odio

Juan Carlos Hidalgo

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  • 2011-03-06•Acentos

Estoy convencido que el arte joven lleva implícito una lucha feroz por un lugar, por encontrar un sitio dentro de una escena que no cuenta con demasiados espacios y donde las oportunidades no abundan. Quizá sea su destino, su zeitgeist inmodificable. Porque debemos de caer en cuenta que Hidalgo no es el que era hace diez años; que mucho ha cambiado y al modificar las posibilidades de educación superior se multiplicaron exponencialmente los demandantes de servicios culturales. Hoy día se acumulan los talentos emergentes, procedentes desde la mayor diversidad y calidez. Cada uno se siente con los derechos de pedir y merecer una oportunidad.

El arte joven reclama, pide, exige… se inconforma. Y en la fórmula: acierta y falla. Eso es lo de menos. Habremos de privilegiar que exista y crezca. No estamos donde antes. La cultura también se ha convertido en un tema de moda, en algo que ojalá sea de verdad relevante para distintos grupos sociales –la clase política incluida-.

Aquí están los más noveles: hacen, muestran, aportan y se diluyen por igual. El arte joven termina por ser una entelequia venida al plano terrenal que sobrevive debatiendo su deber ser. Se molestan cuando se le señala que no basta con tener la intención y las ganas; faltan los elementos que sustenten la acción, que le den un verdadero sentido.

Recientemente me he cruzado con dos distintas expresiones malogradas de jóvenes tratando de hacer algo. Por un lado, unos estudiantes de diseño gráfico –con pésimas ínfulas de artista- se nulifican tratando de armar una ínfima muestra en la planta superior de una tienda de moda. Ninguno de sus miembros asume con seriedad y profesionalismo la tarea; les basta con saberse amateurs, como unos niños con inquietudes artísticas… tras esta iniciativa pueden pasar al macramé o al manga sin problema alguno. Su falta de visión y compromiso no hace sino representar a otros tantos que como ellos viven del espejismo de la pose, y nada entienden de la realidad del oficio y el esfuerzo. Hay mucho esnobismo aquí.

En contrasentido, pero como mismos resultados. Un colectivo de artistas cercanos al hippismo, (des)organizan una encuentro de creadores sin ton ni son, sin idea y soporte. Intentan mostrar parte de la producción artística de los allegados, pero no asumen una seriedad en sus tareas. La dispersión y diletancia hace que sus esfuerzos no trasciendan, que se pierdan en la nada. ¿Algo dejó ese encuentro en Tulancingo?

Mientras ello sucede, alguien mucho más comprometido y esforzado como Tanya Santander se debate por hacer entender al administrador de una plaza la importancia de insertar arte joven en las instalaciones de un centro comercial. En breve se estará inaugurando en Gran Patio una colectiva internacional sobre aspectos que entreveran a la fotografía con la identidad juvenil.

A fin de cuentas, Jóvenes en el espejo se llevará a cabo en un espacio poco idóneo y en el que además su propuesta es atendida como mero relleno de un circo comercial de muchísimas pistas. Si la gente encargada de Gran Patio ve como un problema la instalación de una exposición en sus instalaciones hubiera sido mucho mejor el expresar abiertamente un: -no nos interesa-.

Básicamente, el panorama no suele ser halagador, no se vislumbran en el horizonte buenas señales para el arte hecho por y para jóvenes. Adolece de tantísimas cosas, y se extravía una y otra vez; pero quizá esa sea su naturaleza y no se derrota, sigue adelante.

De hecho, buena parte de esta columna es inspirada por el contagioso optimismo que un artista emergente como Luis Lazcano desprende. Ojalá no sea la excepción que confirma la regla. Se trata de alguien que se ocupa de lleno en su propuesta. Partiendo de la hechura y luego en su difusión. ¡Nos faltan varios como él!

Su más reciente muestra lleva por título Social-Graph y actualmente se exhibe en la sala más pequeña de la Fundación Arturo Herrera Cabañas (calle de Allende, en Pachuca) y es un muestra pequeña de piezas que señalan los intereses de un artista inserto en la cultura pop y los recursos de la neo-gráfica.

Alejado de lo bidimensonal, elabora ensamblajes que nos recuerdan a Warhol, Jasper Jons y todo santón del pop art. Su lenguaje aun no se decanta, es incierto. Su carrera se encuentra en ciernes, pero piezas comoEvento inesperado auguran un mejor porvenir.

En el texto que acompaña a la muestra, Javier Iván Molina –un colega- apunta: “La premisa abordada por el artista es básicamente un punto de vista muy particular donde el tiempo y el espacio se detienen para mostrar su versión del origen, el caos y la perfección de nuestra sociedad llena de enfoques y perspectivas aglomeradas en un mundo lleno de realidades… Sobre la perfección se encuentra la problemática. Al utilizar contrastes muy marcados, bases, líneas, y personajes poseídos en placas rígidas, el contexto inmediato es reflejo fiel de una sociedad en crisis y de una búsqueda incesante por el poder y necesidad de dominio sobre el otro; todo esto traducido por las manos del artista en limpieza y orden del caos, en el que va derramando en sentido coherente una ola de efectos en consciencia, elementos fusionados en tranquilidad junto a la agresión e injusticias, la melodía en fa que emerge de las piezas es el resultado de una búsqueda y valoración real de la gráfica; una mezcla interesante de imágenes citadinas, instalación-ensamble de objetos creados y cotidianos”.

Muchos se empeñan en hacer sin sentido y razón, y a veces con todos los recursos. Mientras los menos sacan provecho de la escasez para obtener el máximo de dividendos.

circozonico@hotmail.com


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Hay un error en mí apellido, LAZCANO. escribieron Lozano

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